¿Qué Es El Síndrome De Las Piernas Inquietas? ¿Cómo Se Trata El Síndrome De Willis-Ekbom?

¿Qué es el síndrome de las piernas inquietas?
El síndrome de las piernas inquietas, también conocido como síndrome de Willis-Ekbom, es un trastorno neurológico crónico que provoca una necesidad difícil de controlar: mover las piernas para aliviar una sensación molesta1.
Estas molestias suelen aparecer al final del día, especialmente por la noche, cuando la persona está sentada o acostada. Mover las piernas ayuda a calmar la sensación, aunque solo durante un rato.
Quienes lo sufren explican que sienten algo parecido a un hormigueo, un cosquilleo, una quemazón o incluso pequeños calambres. No es dolor, pero sí resulta muy incómodo y les empuja a moverse sin parar.
El problema es que estas sensaciones suelen aparecer justo cuando el cuerpo intenta descansar. Por eso, muchas personas con este síndrome tienen problemas para dormir bien, lo que puede acabar afectando al descanso y generando estrés con el tiempo2.
Estudio de caso: síndrome de las piernas inquietas
Una mujer de 45 años acudió a consulta tras llevar años sin poder dormir bien por las noches. Al hablar con ella en profundidad, explicó que, al acostarse, notaba una sensación muy incómoda en las piernas. Solo conseguía alivio si se levantaba y caminaba un poco. Sentía una necesidad constante e incontrolable de moverlas2.
Este trastorno fue descrito ya en 1965 por Thomas Willis, quien lo definió como “una inquietud tan intensa que se convierte en una auténtica tortura, hasta el punto de parecer imposible volver a dormir”. A continuación, vemos con más detalle los síntomas más habituales.
Síntomas del síndrome de las piernas inquietas
El malestar suele comenzar en una pierna, con sensaciones difíciles de describir, pero muy molestas. Las personas que lo sufren hablan de hormigueo, cosquilleo, presión, picor, pinchazos o pequeñas sacudidas.
- El síntoma más común es una necesidad irresistible de mover las piernas.
- Las molestias pueden sentirse como pinchazos, cosquilleo, sacudidas, tirantez, dolor leve o una especie de vibración interna.
- Su aparición está relacionada con el reposo, por lo que suelen empeorar por la tarde y por la noche.
- En los casos más severos, las molestias pueden afectar a ambas piernas o incluso extenderse a otras partes del cuerpo, como los glúteos, el tronco, los brazos o la cara1, 3.
- Al principio, las sensaciones pueden pasar desapercibidas, pero con el tiempo se intensifican, sobre todo cuando la persona permanece mucho tiempo sentada o tumbada.
No hay una postura concreta que desencadene o alivie los síntomas del síndrome de las piernas inquietas1. Algunas personas los sufren a diario, mientras que otras solo los notan de forma ocasional.
La intensidad también varía: en algunos casos los síntomas son leves, pero en otros pueden llegar a ser muy molestos y afectar seriamente al ritmo de vida de quien los padece.
¿Cuántas personas lo padecen y por qué?
Muchas personas con este síndrome no reciben un diagnóstico. De hecho, solo una de cada cuatro sabe que lo tiene4, 5. Se estima que entre el 5 % y el 15 % de la población general podría estar afectada4, 6, 7, siendo más común en mujeres4, 8.
A menudo no se conoce la causa exacta. Algunos expertos creen que está relacionado con un desequilibrio en la dopamina, una sustancia que participa en el control del movimiento muscular. Por eso, se sospecha que podría estar implicada en los movimientos involuntarios de las piernas.
En otros casos, el síndrome aparece como consecuencia de otra condición médica, como la insuficiencia renal. A esto se le llama síndrome de piernas inquietas secundario. También se ha observado una relación con el embarazo: alrededor del 20% de las mujeres embarazadas experimenta síntomas durante el último trimestre, aunque se desconoce la causa exacta.
Tipos de síndrome de las piernas inquietas
Existen dos formas principales según su origen: primario y secundario.
Síndrome de piernas inquietas primario
Representa entre el 70% y el 80% de los casos. Tiene un componente hereditario: entre el 50% y el 70% de los familiares directos de personas afectadas también pueden desarrollarlo2, 10, 11.
Este tipo suele aparecer a edades tempranas y es habitual que se diagnostique antes de los 45 años1.
Síndrome de piernas inquietas secundario
Se asocia a otras condiciones de salud, como la falta de hierro, problemas renales o el embarazo.
Cuando estas causas se tratan adecuadamente, los síntomas suelen mejorar notablemente o incluso desaparecer1, 9.
¿Cómo afecta a la vida de quien lo padece?
Este síndrome no solo afecta al descanso, sino también a la salud mental y física. Puede reducir la calidad de vida y aumentar el riesgo de otros problemas.
Calidad de vida
Las personas que lo padecen suelen tener más problemas de sueño y una percepción general de peor salud en comparación con quienes no lo tienen12, 14. Incluso quienes presentan síntomas leves afirman que su calidad de vida se ve afectada12.
Insomnio
Los estudios muestran que más de la mitad de los afectados tienen dificultades para conciliar el sueño o mantenerlo durante la noche12.
Ansiedad y depresión
Los trastornos de ansiedad y depresión son más frecuentes en personas con este síndrome, especialmente en hombres mayores de 60 años12, 15, 16.
La combinación de una enfermedad crónica, falta de descanso y cansancio constante puede aumentar los niveles de estrés y ansiedad.
Embarazo y síndrome de piernas inquietas
Durante el embarazo, este síndrome afecta al 2,9% – 3,2% de las mujeres18, 19. Normalmente no se recomienda tratamiento farmacológico en esta etapa, por lo que lo ideal es tomar medidas preventivas antes de quedarse embarazada.
Por ejemplo, se ha detectado una fuerte relación entre la falta de hierro y el síndrome durante el embarazo. En estos casos, un suplemento de hierro antes de la gestación puede ser de ayuda18, 20.
En la infancia
En los niños, este síndrome puede pasar desapercibido porque no siempre saben explicar lo que sienten. Afecta a alrededor del 1,9 % de los niños en edad escolar y al 2 % de los adolescentes. A veces se confunde con otros trastornos o se considera parte del desarrollo normal18, 21.
Tratamiento del síndrome de las piernas inquietas
El cuidado personal y los cambios en el estilo de vida son claves en el tratamiento no farmacológico del síndrome de las piernas inquietas. Estas son algunas recomendaciones que pueden ayudar a aliviar los síntomas:
- Evitar las siestas durante el día
- Acostarse y levantarse a la misma hora todos los días
- Llevar una alimentación equilibrada y mantener un peso saludable
- Practicar ejercicio moderado, como caminar, hacer ejercicios suaves de piernas o actividades aeróbicas
- Reducir o eliminar el consumo de nicotina, cafeína y alcohol, ya que pueden empeorar los síntomas
In addition, the treatment of Restless Leg Syndrome is sometimes provided by eliminating the associated condition. For example, if there is an associated health problem such as diabetes or iron deficiency, the symptoms of the syndrome can be reduced by finding and treating this problem.
En algunos casos, los síntomas del síndrome pueden mejorar al tratar una condición médica relacionada. Por ejemplo, si se detecta una deficiencia de hierro o una enfermedad como la diabetes, abordar ese problema puede aliviar el malestar.
Cuando el síndrome es más severo o persistente, puede ser difícil de manejar sin ayuda. Identificar los factores que empeoran los síntomas es tan importante como encontrar el tratamiento más adecuado18.
Debido al impacto que este trastorno puede tener en el bienestar general, también es recomendable contar con apoyo psicológico profesional durante el proceso.
Además del tratamiento físico, trabajar con un terapeuta puede ayudarte a mejorar tu rutina de sueño, establecer hábitos más saludables, compartir tus preocupaciones y recuperar tu bienestar emocional.
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